“Un libro bien estructurado, con una arquitectura clara. Su manera de tratar el presente apocalíptico es interesante. Es de lo pocos libros premiados que uno pediría que no se hubiera acabado tan pronto. La retórica es muy sencilla y a la vez está diseñada con mucho tacto. La profundidad de la temática es abordada con inteligencia y con algunas dosis de ironía por parte del poeta. Y la sensación de posmodernidad que impregna el texto de principio a fin no parece impostada sino que es el fruto de una persona que claramente ha leído mucho antes de llegar hasta este libro. Los dos miembros que no votaron a E-mails también lo hicieron por varias razones. Para ellos, algunos de los versos tienen más sentido decorativo, el fondo de ciencia ficción, que sentido poético. Se percibe demasiado su función de decorado. La jerga científica, en especial, no funciona. Para estos miembros del jurado sí que hay algo de impostura en el posmodernismo del texto, comenzando por la elección de un director de cine comercial que contrasta con los nombres de cineastas que aparecen en la parte final del libro, por poner un ejemplo. Discrepan también en el uso de la retórica, que no es abundante pero que suele llevar a metáforas o imágenes que no están a la altura del conjunto del texto. Todos acuerdan que se trata de un primer libro arriesgado, interesante, de un autor que puede dar más de sí en futuros libros.”